Pablo Martín Sánchez

¿Quién es Pablo Martín Sánchez?

Quizá haya muchos individuos con ese nombre y esos apellidos: Pablo Martín Sánchez. Si buscamos en google.com, en las primeras páginas aparece sólo uno de ellos: Pablo Martín Sánchez, el escritor, nacido, en el año 1977, en Reus. En otras páginas aparecen algunos otros con el mismo nombre, ingenieros, cocineros, gestores comerciales… Pero hay otro Pablo Martín Sánchez, que fue el que encontró el escritor cuando buscó su nombre en google.com, cuando él todavía era un desconocido y no salía en las búsquedas de google: Pablo Martín Sánchez, uno de los participantes en el enfrentamiento que tuvo lugar con la guardia civil de Bera de Bidasoa en la madrugada del 7 de noviembre de 1924, que fue condenado a muerte por ello y que se suicidó en la cárcel de Pamplona el día en que le iban a ejecutar, el 6 de diciembre del mismo año.

Pablo Martín Sánchez, el escritor, había escrito ya algunos relatos cortos y decidió escribir su primera novela en torno a este Pablo Martín Sánchez con el que se encontró por azar. A esta primera novela la tituló: El anarquista que se llamaba como yo.

Aquí tenemos ya a los dos personajes:

Pablo Martín Sánchez, el escritor, nacido en 1977 en Reus.

Pablo Martín Sánchez, el protagonista de la novela escrita por el anterior, nacido en 1899 en Barakaldo.

 

Pablo Martín Sánchez, el escritor

Pablo Martín Sánchez, el escritor

Pablo Martín Sánchez, el escritor, utilizó algunos datos de la vida de Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, para construir un relato de ficción con apariencia de biografía. El resultado fue bastante mediocre. Son pocos los datos que se conocen sobre la vida de Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, pero con esos pocos ingredientes se podía haber cocinado un buen plato literario. Pablo Martín Sánchez, el escritor, en cambio, cocina un guiso grasiento ,que llena, pero sin aportar ningún sabor original que pueda sorprender.

Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, fue uno de tantos obreros metalúrgicos que trabajaron en las industrias siderúrgicas de la margen izquierda de la ría de Bilbao. No se sabe casi nada de él y por tanto cualquiera que pretenda construir un relato de su vida tiene vía libre para casi todo. Sin embargo, aunque sea lícito hacerlo para crear una novela, no es ningún acierto prescindir de lo poco que se sabe de su vida y alterarlo para poder introducir en la novela otros temas que le interesan al autor.

Pablo Martín Sánchez, el escritor, escribe bien. La prueba es su segunda novela, Tuyo es el mañana, en la que utiliza recursos muy parecidos a los de su primera novela, pero con un resultado mucho mejor. En su primera novela, Pablo Martín Sánchez, el escritor, ensaya un estilo propio que depurará en la segunda, pero todavía no se ha desprendido del lastre que supone para un escritor querer obtener un resultado que guste al público. La verdad es que es precisamente este lastre del que no se desprendió el que ha conseguido que la novela se haya vendido bien y haya tenido un cierto éxito entre las críticas literarias menos “críticas”. El anarquista que se llamaba como yo es una novela de ingredientes conocidos. En ella se pueden encontrar todos los ingredientes que gustan al público poco exigente: hay una historia de amor imposible, otra de amistad inquebrantable, hay aventuras, heroísmos, viajes… Pablo Martín Sánchez, el escritor, convierte a Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, en un héroe de teleserie. Pudiendo escribir El Quijote, Pablo Martín Sánchez, el escritor, ha escrito el Amadís de Gaula.

En lugar de aprovechar todo aquello que de novelesco pudiera tener la vida de Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, Pablo Martín Sánchez, el escritor, se ha esforzado, sobrepasando ciertos límites que nunca deberían traspasarse, en hacer que pudiera encajar en determinados acontecimientos que él quería abordar, como la Semana Trágica de Barcelona, los atentados contra Alfonso XIII o ciertos acontecimientos que tuvieron lugar en Argentina o en París durante aquellos años. En lugar de utilizar todos los recursos que podría haberle proporcionado Barakaldo, el lugar en el que nació, se crió y trabajó con sus padres y sus hermanos Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, le traslada de una forma excesivamente forzada a Béjar, no se sabe por qué razón. Es probable que, así como la familia de Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, procedía de Aldeadávila de la Ribera, en la provincia de Salamanca, la familia de Pablo Martín Sánchez, el escritor, tenga sus orígenes en Béjar, también en la provincia de Salamanca, y que por ello quisiera ambientar la infancia y adolescencia de su protagonista en aquel lugar. Para conseguir meter con calzador a su protagonista en todos estos lugares y acontecimientos, Pablo Martín Sánchez, el escritor, no tenía más remedio que adelantar en nueve años la fecha de nacimiento de Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo. También se vio obligado a cambiarle la familia. Su padre, un jornalero que acababa de llegar a Barakaldo con su familia, procedente de Aldeadávila, se convierte en un maestro originario de Zaragoza, y su madre, que también era de Aldeadávila y que cuando llegó a Barakaldo ya tenía tres hijos, pasa a ser hija de una familia de la burguesía vizcaína, cuyo segundo apellido, Yribarne, es absolutamente desconocido en aquel territorio. Pablo Martín Sánchez, el escritor, llega al extremo de inventarse una informante, supuestamente sobrina de Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, a quien incluso está dedicada la novela.

No se entiende qué necesidad había de trasladar a Béjar a Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, o a la Barcelona de la Semana Trágica. La vida en el Barakaldo de comienzos del siglo XX tiene suficientes elementos novelables. Podrían haberse abordado las difíciles condiciones de vida de las familias inmigrantes que hicieron posible el crecimiento de la industria siderúrgica que se desarolló por aquellos eños en la márgen izquierda de la ría de Bilbao, así como las numerosas huelgas que tuvieron lugar, el surgimiento del anarcosindicalismo del llamado Sindicato Único y sus conflictos con la UGT, e incluso el contexto en el que tuvo lugar el atentado de enero de 1921 contra el gerente de Altos Hornos de Vizcaya y la represión del anarcosindicalismo que llevó a cabo a continuación el gobernador de Vizcaya Fernando González Regueral.

Si Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, no es alguien totalmente anónimo es porque fue detenido, juzgado y condenado a muerte por su participación en los extraños hechos que tivieron lugar en la madrugada del día 7 de noviembre de 1924 en Bera de Bidasoa. Es precisamente su participación en dichos sucesos lo que propició que su nombre apareciera en la prensa de la época y en diversos artículos y libros que se escribieron en relación con aquellos. El más notable quizá, al menos desde el punto de vista literario, es la novela de Pío Baroja La familia de Errotacho, en la que se abordan con bastante detalle los acontecimientos que tuvieron lugar desde que una partida de sindicalistas cruzó por el monte la frontera entre Francia y España en la noche del día 6 de noviembre de 1924 y dos de ellos fueron ejecutados en la cárcel de Pamplona y un tercero, supuestamente, se suicidó en el mismo lugar cuando era conducido hacia el garrote vil en el que también iba a ser ejecutado. Este último era precisamente Pablo Martín Sánchez, el de Brakaldo. O se supone que era, ya que el mismo Pío Baroja deja deslizar algún comentario que lo pone en duda de alguna manera.

El relato que hace Pablo Martín Sánchez, el escritor, de estos hechos ocurridos entre el 6 de noviembre y el 6 de diciembre de 1924 se ajusta exactamente al que hizo Pío Baroja en su novela, escrita pocos años después de los acontecimientos, ya que fue publicada por primera vez en 1931. A pesar de ello, de seguir casi literalmente el relato que hizo Pío Baroja, Pablo Martín Sánchez, el escritor, introduce también aquí algún elemento de su propia invención con el fin de mantener el tono exigido por el gusto de los espectadores de teleseries o los lectores de novelas de caballerías.

 

Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo

Pablo Martín Sánchez (fotografía de Aitor Lizarazu Pérez)

Probablemente, la vida de Pablo Martín Sánchez, el de Barakado, fue mucho más novelesca que la que se ha inventado Pablo Martín Sánchez, el escritor. Se podría incluso afirmar que, sin necesidad de modificar ningún dato ni ningún hecho conocido de la vida de Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, sería posible construir un magnífico relato de ficción novelesca.

La verdad es que hay muchas personas vivas que se llaman Pablo Martín Sánchez, pero curiosamente, desde el año 1500, primer año del que se dispone de registros de bautismos, hasta el año 1900, en Bizkaia sólo aparece un Pablo Martín Sánchez… y es el nuestro: Pablo Martín Sánchez, hijo legítimo de Julián Martín Hernández y María Sánchez Lorenzo, que nació el día 26 de enero de 1899 y fue bautizado el día 2 de febrero del mismo año, en la parroquia de San Vicente Mártir de Barakaldo, Bizkaia.

La transcripción literal de la partida de bautismo de Pablo Martín Sánchez es la siguiente:

En la anteiglesia de Baracaldo, provincia de Vizcaya, obispado de Vitoria, a dos de febrero de mil ochocientos noventa y nueve yo el infrascrito Presbitero Cura ecónomo de la Iglesia parroquial de San Vicente Mártir, bauticé solemnemente un niño a quien puso por nombre Pablo. Es hijo legítimo de D Julián Martín y de Dª María Sánchez, naturales ambos de Aldeadavila, provincia de Salamanca, vecinos de esta anteiglesia, feligreses de esta parroquia. Nació según declaración del padre, a las tres de la mañana del día veintiseis del mes pasado en la calle de Arana, número 10, piso 1º. Son sus abuelos paternos D Camilo Martín y Dª Teresa Hernández, naturales de dicha Aldeadavila, y los maternos D Gregorio Sánchez y Dª Manuela Lorenzo, naturales también del citado Aldeadavila. Fueron padrinos D Francisco Ledesma y Dª Vicenta Sánchez, naturales del repetido Aldeadavila a quienes advertí el parentesco espiritual y obligaciones que contrajeron. Siendo testigos D Antonio Casal y D Gumersindo Urquijo de profesión empleados, naturales y vecinos de esta mencionada anteiglesia. Y por ser verdad lo firmo fecha ut supra

Domingo de Echevarria Garay

Cuando nació Pablo Martín Sánchez, sus padres habían llegado a Barakaldo hacía poco tiempo, procedentes de Aldeadávila de la Ribera, en la provincia de Salamanca. Sabemos que allí, en Aldeadávila, habían nacido sus tres primeros hijos: Jesús en 1891, Camila en 1893 y Tomás en 1896. Por tanto, sabemos que llegaron a Barakaldo entre 1896 y 1899, con tres hijos. Se supone que se instalarían en la casa de algún  pariente o conocido que habría llegado a Barakaldo, procedente también de Aldeadávila, algún tiempo antes que ellos. Sabemos que Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, nació en el primer piso del número 10 de la calle Arana de Barakaldo. Se sabe que los padrinos de bautismo de Pablo Martín Sánchez, el de Barakaldo, fueron Francisco Ledesma y Vicenta Sánchez, ambos naturales de Aldeadávila. Francisco Ledesma, nació en Aldeadávila el día 10 de octubre de 1864, tal como se puede comprobar en su partida de bautismo, Vicenta Sánchez Martín, su mujer (MATRIMONIO Francisco Ledesma y Vicenta Sánchez) nació también en Aldeadávila, el día 27 de febrero de 1872 (partida de bautismo). Es de suponer que llegarían a Barakaldo con los padres de Pablo Martín Sánchez, o quizá un poco antes, pues tuvieron dos hijos que nacieron en Barakaldo, María en 1898 y Víctor Victoriano en 1899. Sería muy interesante saber la forma en la que conseguían alojamiento las familias que llegaban a Barakaldo como una marea contínua durante aquellos años, y en qué condiciones vivían varias familias juntas con sus hijos, amontonadas en pequeñas habitaciones en las casas que se encontraban cerca de las fábricas y talleres en las que vendían su fuerza de trabajo.

No sabemos con exactitud la fecha en la que la familia Martín Sánchez abandonó su pueblo de Aldeadávila de la Ribera para instalarse en Barakaldo, pero sabemos con seguridad que fue entre febrero de 1896, fecha del nacimiento en Aldeadávila de su hijo Tomás, y enero de 1899, en que nació, ya en Barakaldo, Pablo Martín Sánchez. En el diario de Salamanca La Opinión del 3 de noviembre de 1897, en su primera página, en una columna en la que se lamentan del abandono en que están quedando muchos pueblos de la provincia como consecuencia de la emigración masiva, podemos leer: “basta saber que hay pueblo o villa como la de Aldeadávila de la Rivera que en un solo mes han salido de ella cien almas…”