Sospecho que Cervantes tenía un oído infatigable, Harold Bloom

Calle del Orco

En una ocasión observé que Shakespeare nos enseña a hablarnos a nosotros mismos, mientras Cervantes instruye sobre cómo hablar los unos con los otros.

Harold Bloom

Por más que discutan a menudo a menudo, don Quijote y Sancho siempre se reconcilian y nunca flaquean en cuanto a afecto mútuo, lealtad y equilibrio entre la gran insensatez del caballero y la sabiduría admirable de su escudero. En Shakespeare (¿como en la vida?) todos tienen dificultades para escucharse unos a otros. El rey Lear apenas escucha a nadie, y Antonio y Cleopatra (a veces hasta extremos cómicos) son incapaces de prestarse atención. Shakespeare debe de haber tenido un don sobrenatural para escuchar, en especial cuando estaba con Ben Jonson, que hablaba por los codos. Uno sospecha que Cervantes tenía un oído infatigable.

Aunque en el Quijote pasa prácticamente todo lo que puede pasar, lo que más importa son las conversaciones que Sancho…

Ver la entrada original 254 palabras más

Anuncios

About this entry